Archivo para junio, 2011

ESTACION DE INVIERNO ENERGIA FLOTANTE TIPO AGUA:

Posted in alimentacion, macrobiotica with tags on junio 28, 2011 by circulodaikon

Los antiguos relacionaban la energía invernal con la energía agua o flotante, a menudo el entorno tiene más agua en forma de lluvia, nieve o hielo. Asimismo en esta estación ocurre una mezcla definida de días nublados, nevados y lluviosos con otros claros, brillantes y soleados. Durante los meses fríos es importante servir comidas fuertes y calientes. Si por el contrario, servimos preparados fríos, helados o crudos, muy pronto la familia se desequilibrará con respecto a la naturaleza. En invierno no hay tantos brotes y verduras verdes y podemos consumir básicamente raíces, verdura redonda y pickles. Podemos preparar comidas más saladas, con miso o shoyu, y también usar más aceite para preparar tempura, verduras saltadas por mayor tiempo al estilo kimpira o Algas. En invierno los platos de cereales y pastas fritas infunden más calor y también son fortalecedores los platos de miso y guisos con cereales, porotos, seitán, y verdura. Se puede usar jengibre más a menudo en guisos y platos de verdura y también arroz dulce moti y mochi.

A medida que se acerca la primavera, podemos modificar nuestra cocina para armonizarnos con la renovación de las fuerzas vitales del suelo, que se reflejan en nuestros cuerpos.

De esta manera alcanzamos un equilibrio con el medio ambiente durante todo el año.

SALADO:

Este sabor corresponde a la energía invernal y suministra una fuerte energía descendente y descargante.

La sal de buena calidad ablanda una condición endurecida y es buena para fortalecer los riñones y la vejiga. Ejemplos típicos son las algas, el miso, la umeboshi, y el shoyu. Los alimentos animales, que contienen alta cantidad de sodio, pueden, por tal motivo, contraer los riñones, recargando de trabajo al corazón.

Fuente:”la cocina da Aveline”

Aveline Kushi con Alex Jack

circulodaikon

大根丸

 

 

 

 

 

 

POR SIEMPRE SANGRE

Posted in macrobiotica with tags on junio 27, 2011 by circulodaikon

La calidad de nuestra sangre es la base de nuestra felicidad o infelicidad. Si la sangre es buena, el hombre puede crear, gozar la vida sin enfermedades y reaccionar ante cualquier situación sin recurrir a doctrinas o disciplinas. Si su sangre es mala, su mundo será limitado y estará en camino de una enfermedad física o mental.

Cada diminuto glóbulo rojo tiene un núcleo de hierro. Sabemos que el hierro es usado para la aguja de brújula debido a su sensibilidad a las corrientes eléctricas y es fácilmente magnetizado. Cuando es buena la condición de los glóbulos rojos, apuntan automáticamente a nuestra dirección, permitiéndonos el goce de la mayor flexibilidad y adaptarnos a cualquier medioambiente o cambio, mientras progresamos hacia nuestra meta principal.

La única manera fundamental de mantener nuestra calidad sanguinea es comiendo correctamente, porque nuestros glóbulos sanguíneos son producidos directamente con lo que absorvemos en nuestro intestino delgado. Al observar nuestro alimento diario, sabemos qué será de nosotros en 24 hs.

El centro de nuestra gravedad física está situado a dos dedos bajo el ombligo, donde está el intestino delgado. Si estiramos nuestros brazos sobre nuestra cabeza este punto se hallará a mitad de camino entre la punta de los dedos de la mano y nuestros pies. En muchas enseñanzas orientales se enfatizaba este punto llamado “tanden”, “hara” o “ki”.

La medicina moderna considera que la sangre es manufacturada en la médula ósea de los huesos largos “hemopoyesis intramedular”, algunos discrepan y ofrecen evidencia que se produce en otras áreas. En realidad y según esta teoría que ofrecemos, todos tienen razón. O están todos equivocados.

Esplicaremos la razón de esta confusión. Las pruebas realizadas para determinar la localidad de la hemopoyesis fue efectuada con animales que habían ayunado completamente por algún tiempo, cuando ayunamos, nuestra sangre imposibilitada de obtener un suministro fresco de glóbulos rojos, ya que falta el alimento, comienza a extraer lo necesario de áreas como pueden ser la médula ósea. Por tal motivo, si observamos muestras de médula ósea comprobaremos, muy probablemente, que se produce una hemepoyesis sanguínea.

Dos investigadores japoneses, Chishima y Morishita examinaron animales que no habían estado ayunando y descubrieron que los glóbulos rojos eran producidos por las vellosidades del intestino delgado, directamente por el alimento. También descubrieron que los glóbulos rojos se transforman en células corporales por un proceso llamado “neo-formación celular”. La teoría ortodoxa sostiene la teoría mitósica, o sea que las células se producen por división celular, la razón por esta teoría es, nuevamente, que los experimentos siempre fueron efectuados bajo condiciones anormales, en tubos de ensayo, con entornos diferentes, que producen reacciones inusuales.

De manera que el alimento se transforma en sangre y la sangre en células corporales, éstas en órganos que descomponen el alimento y lavan la sangre. Si la sangre es limpia y saludable, puede moverse hacia cualquier punto del cuerpo, remover los residuos y oxigenar rápidamente los tejidos. El órgano que consume mayor cantidad de sangre es el cerebro, si la sangre está limpia y vivificada, podemos pensar adaptar y volver en cada momento a descubrir la vida.

Nuestro flujo sanguíneo es el río de la vida.

Pero ahora y en la mayor parte de los casos es, en cierta forma un río séptico, un poco contaminado y bloqueado. Nuestros glóbulos rojos están “yinizados” por el azucar, productos químicos y drogas, lo que los vuelve, a ellos y a nosotros, confusos y faltos de dirección.

Sigamos este viaje de trasmutación desde el alimento, luego la sangre y luego las células. El primer paso de la digestión se produce en la olla o sartén, donde cocinamos. Los animales mas inferiores, como la serpiente, a menudo engullen su alimento entero mientras que los animales más avanzados comienzan a masticar. La masticación facilita la digestión, aclara el pensamiento y adelanta la evolución en dirección a la felicidad (un término antiguo japonés para masticación es “labor divina”). El hombre da un paso mas y comienza a digerir su alimento antes de hacerlo penetrar en la boca. El descubrimiento de la cocina le permitió desarrollar habilidades sensitivas en su forma de sentir y pensar.

La saliva es alcalina (yan) y el principal digeridor de carbohidratos. La proteína es digerida principalmente en el estómago y la grasa en los intestinos. Como los cereales son bien digeridos en la boca, es importante masticarlos a conciencia. Una vez “yanguizados”gracias a la masticación y la acción de la saliva, pueden proseguir su viaje hacia el estómago. Se recomienda comenzar la comida con el alimento mas yan y progresar hacia lo más yin , de otra manera, esos fluídos no se producen y la digestión será más trabajosa.

Finalmente, el alimento llega al intestino delgado en forma de “chyle” (quilo), un líquido homogéneo que está listo para ser absorbido en el flujo sanguíneo. El intestino delgado es una jungla, un bosque de palos, con millones de bacterias y virus propendiendo a la trasmutación, consumiendo el alimento, cambiando su calidad, con sus enzimas y descargándolo. Los alimentos animales, los ácidos fuertes como el azucar y la fruta, las medicinas, las drogas y alimentos producidos con química matan estas  bacterias y causan indigestión. El miso, rico en bacterias saludables, ayuda mucho a promover y reconstruir las habilidades trasmutativas del intestino delgado.

Las moléculas de este alimento gelatinizado se aparea con las puntas de estas vellosidades y se convierten en tejidos intestinales. Moviéndose entre las vellosidades, forman vínculos en cadenas de núcleos que finalmente alcanzan a los capilares sanguíneos, donde se convierten en glóbulos sanguíneos. En primer lugar se convierten en glóbulos blancos, más tarde éstos se convierten en glóbulos rojos.

Los primeros glóbulos blancos se denominan glóbulos blancos primerizos. Es posible que un glóbulo rojo vuelva a transformarse en blanco, en cuyo caso se forma un glóbulo blanco secundario. Este proceso se verifica en todo momento, de conformidad con nuestra ingestión alimenticia. Los glóbulos blancos son YIN, los glóbulos rojos son YANG. Si tomamos azúcar, los glóbulos rojos se transforman en blancos, si tomamos sal, los glóbulos blancos se convierten en rojos. La leucemia, condición caracterizada por una proliferación exagerada de glóbulos blancos, es causada por el azúcar y otros alimentos YIN, mientras que el escorbuto es un exceso de glóbulos rojos, signo de YANG en exceso.

Podemos comprobar que nuestro cuerpo es una etapa transitoria entre el alimento y energía, una delicada máquina transmutadora.

Imagen Clorofila Hemoglobina

Magnesio Hierro

Mundo  Vegetal   Animal   Mundo

El Magnesio (Mg) recoge a su alrededor los elementos más livianos, como el oxígeno, Hidrogeno y Nitrógeno, formando la clorofila. Por un proceso similar, el hierro se convierte en núcleo de la hemoglobina. El Magnesio puede cambiarse directamente en hemoglobina por un agregado de oxígeno, con simplemente respirar podemos fabricar directamente nuestros tejidos con alimento vegetal. Así es como ocurre. Como para el oxígeno es difícil combinarse con el Magnesio, éste se descompone en dos carbonos:

12                             6                        6

24      mg      –          12        c     –      12      c

El Carbono es muy YANG en su interior atrayendo a sí numerosos elementos y tiene un exterior adaptable permitiendo la unión de dichos elementos. Es fácil ver como el Carbono es el elemento más esencial de los compuestos vivientes. Se combina con oxígeno y forma Hierro:

8                           6                         26

2   0                      2   c         –                Fe

16                         12                        56

Finalmente, la hemoglobina se dirige a todas las partes del cuerpo y se transforma en el tipo de tejido necesario (transmutación in-situ) sea este hueso, grasa, nervio o tejido orgánico. Si la hemoglobina es de buena calidad, el

Órgano puede volverse sano. Entonces nuestra felicidad depende de nada más complicado que la calidad de la sangre, que es una transmutación de nuestra alimentación cotidiana.

NUESTROS CAMBIANTES GLÓBULOS ROJOS:

Aparentemente el corazón es un músculo incansable que late unas setenta veces por minuto. Durante un promedio de vida late unas 3 a 3 ½ mil millones de veces. Sin embargo, en el mundo occidental prácticamente 2/5 partes de la población esta afligida por algún tipo de enfermedad cardíaca degenerativa, pero si consumimos alimentos correctos nuestro corazón puede funcionar durante  mucho tiempo y no será causa de muerte.

Con cada latido, los glóbulos rojos oxigenados son llevados a las células de nuestro cuerpo. Un milímetro cuadrado de sangre humana contiene 5 ½ millones de glóbulos rojos, siendo un poco menor en el caso de la mujer (unos 5 millones), por este solo hecho podemos comprender por que razón el hombre tiene ocho ciclos anuales mientras crece y por qué los ciclos de la mujer son más cortos. El hombre toma más tiempo para llegar a la madurez.

El término de vida promedio de un glóbulo rojo es, según estimaciones actualizadas, 120 días (cuatro meses). Como mueren varios miles de millones de glóbulos rojos o se convierten en células corporales, la hemopoyesis (formación de sangre) es rápida, es sorprendente comprobar que cada minuto se producen 200 millones de glóbulos rojos. Si comemos alimentos buenos y masticamos bien.

En la mayor parte de los casos se come demasiado y se mastica mal y se desperdicia algún porcentaje del alimento tomado. Esto representa la hambruna de la prosperidad, por lo cual sólo el 20-30% del alimento se convierte en sangre.

Cuando el alimento es de buena calidad, los glóbulos rojos, que normalmente son YANG, tienen una calidad aún más YANG. En el proceso de convertirse en células corporales, que son YIN, los glóbulos rojos deben transformarse. Sin embargo, si los glóbulos rojos originales no son bastante         YANG, su diferenciación en células corporales es incompleta. Un producto parcial posible es la formación de glóbulos blancos, que en exceso se constituye en leucemia. Si el glóbulo rojo prosigue un poco más lejos se convertirá en una célula inmadura, cuando prosperan tales células, la condición resultante se llama cáncer.

Todo lo que comemos debería convertirse en células corporales, por lo tanto es aconsejable que utilicemos más alimento YIN de calidad vegetal para convertirlos en glóbulos rojos más YANG.

Junto con una alimentación correcta, una cocina apropiada y buena masticación, hay otro factor importante: Actividad. No habiendo actividad los glóbulos rojos no se “Yanguizarán” suficientemente.

Les ruego ser activos. Durante el día debemos mantenernos en movimiento y descansar o permanecer inactivos durante la noche. El estudioso debe reflexionar bastante, pero también pasar algún tiempo limpiando su casa. Muchos amigos macrobióticos permanecen demasiado quietos e inactivos y por eso no fabrican glóbulos rojos de buena calidad.

Cuando masticamos bien, reducimos naturalmente el volumen de lo que comemos, ya que comemos menos. Asimismo la masticación ejercita las mandíbulas lo que a su vez activa los músculos del cerebro. La suma de masticación es proporcional a la profundidad de discernimiento. Una buena masticación produce una perspectiva amplia de la vida.

Si comemos azúcar, todos los glóbulos rojos producidos ese día estarán fuertemente influenciados por el azúcar. Aunque nuestro organismo se transforma constantemente, la mayor parte de esos glóbulos rojos permanecerán en el cuerpo, afectándolo durante meses. Georges Ohsawa decía que la sangre se renovaba cada diez días, con esto significaba el plasma sanguíneo. El término de vida de un glóbulo blanco es algo más largo, entre diez y diez y ocho días. El fluido remanente en la sangre es mayormente agua y esto cambia cada 10 días. Pero los glóbulos rojos viven cuatro meses, en esto podemos ver las influencias estacionales.

Como se a dicho el alimento que ingerimos ejerce su influencia durante cuatro meses. Durante los meses de verano la gente toma mucha fruta, refrescos o azúcar, más tarde en otoño, la temperatura es mucho mas fría y el glóbulo rojo creado durante los alimentos de verano, producirá una condición desequilibrada.

Durante el otoño surgen los resfríos, fiebres y enfermedades de la piel, en la medida que el organismo trata de descargar demasiado rápidamente el exceso de YIN, que se ha vuelto inadecuado bajo las nuevas condiciones del medio ambiente. Lo normal es que estas descargas se efectúan en tres o cuatro semanas, pero a veces el cuerpo decide proceder con mayor rapidez. Entonces aparecen la tos y la fiebre y los científicos se preguntan si esas cosas son debidas a virus. Cuando los detectan culpan a Hong Kong o Méjico. Pero, en vez, deberían culparse a sí mismos o al exceso de fruta comida en verano por su enfermedad. Esta mentalidad que siempre busca enemigos es dualista, es como decir: “yo me comporto bien y no cometo errores, pero los virus son malos porque me atacan sin razón”. Esto es arrogancia o exclusividad, la causa real de todas las perturbaciones.

El infinito siempre ofrece buenas enseñanzas, pero pareciera que el hombre nunca aprende, siempre ataca a los demás. Por eso al volver el verano, ocurre el mismo ciclo y el otoño producirá más enfermedades.

Ahora que estamos aplicando la macrobiótica aún cometemos muchos errores, pero gracias a estos errores aprendemos que la causa de nuestras desgracias yace siempre en nosotros y no en otros.

Al percibir estas cosas y al no lamentar nuestros errores (ya que nos enseñan) nos volvemos más felices y al mismo tiempo aquellos que atacan a los demás se vuelven más y más débiles.

¿No es esto interesante?

En el pasado, cada uno de nosotros toma gran cantidad de calorías, mucha carne, azúcar y lácteos. Cuando comenzamos a vivir macrobióticamente, experimentamos cambios rápidos, pero en dos o tres semanas, el organismo se ajustó a esta nueva alimentación. Pero aún quedaban en el organismo muchos glóbulos rojos viejos, aunque poco a poco fueron produciéndose otros de buena calidad hasta que al final del tercer mes y principios del cuarto la mayor parte de los glóbulos rojo producidos con alimentos malos están disminuyendo diariamente, pero en ese momento realizan una última revolución. Al ir acumulándose los nuevos glóbulos, causan una explosión en el cuerpo a través de la cual los viejos glóbulos tratan de escapar. Pueden hincharse los dedos, orejas o la nariz, quizá alguna sangre pasa por la orina o aparezcan tumores. Este es el último momento de escape de los viejos glóbulos y células. Durante una o dos semanas se juntan, condensándose en un pequeño lugar y luego explotan hacia fuera. Para disminuir estas manifestaciones se puede ingerir algunos alimentos un poco más desequilibrados y cuando estos llegan en el flujo sanguíneo se encuentran con sus amigos, los viejos glóbulos rojos y estos se alegran y se sienten más cómodos, resistiéndose menos. Lentamente son descargados. Estos retrocesos alimenticios desequilibrados no deben ser extremos, no por ejemplo, comiendo helados, sino que será suficiente una mayor proporción de verduras o una alimentación más variada.

Para las personas que han tomado drogas en el pasado, esta condición surgirá en casi todos los casos, muchos en forma grave. Sin embargo, si en el pasado uno no ha tomado excesivos alimentos YIN y YANG fuertes, este proceso de cuatro meses pasará muy suavemente y uno se sentirá bien automáticamente.

Pasado este tiempo, está asegurada la base de un buen metabolismo general, el discernimiento es bueno y los desvíos se controlan fácilmente. Está bien establecido el juicio mecánico y sensorio.

Luego de comer bien durante este periodo, comienza la verdadera felicidad, se alcanza la plena capacidad de juicio. Ahora obtenemos una libertad real y gozamos nuestra capacidad original. Una madre que come bien criará a sus hijos muy sanos, generalmente cuando se vuelven adultos alcanzarán el juicio supremo. No se atreven a dejarse cercar por actividades y formas de vida preconcebidas. Crearán su propia vida, su propio sueño, y serán verdaderamente sus propios maestros.

“Orden del Universo – vol II- no. 3”

revista “Vida Macrobiótica”  no 4

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SALUD HOLÍSTICA con la MACROBIOTICA:

Posted in macrobiotica with tags on junio 7, 2011 by circulodaikon

 

¿Qué es el alimento? esta pregunta es muy importante para la comprensión de la vida y la salud, y para nuestra práctica de curación. Sin embargo, antes de responder a esta pregunta, consideremos primero otra cuestión: ¿Qué existe antes, el alimento o la humanidad? ¿Comemos alimento, o es el alimento el que se convierte en nosotros? Sin comida, no estaríamos aquí. Nuestro pelo, células cerebrales, cualquier parte de nuestro cuerpo, ¿Qué eran originalmente? Eran alimento. El alimento existe antes que la vida humana, y el alimento se convierte o se muta en vida humana.

El mundo biológico existe inmediatamente antes que nosotros. Somos parte del mundo biológico, al cual dividimos en reinos vegetal y animal. Y antes que eso está el mundo de la naturaleza, aire, agua, tierra y mar. Aun antes que eso está el mundo de las pequeñas partículas y ondas. Ese mundo crea y mantiene los elementos de la naturaleza, y los elementos finalmente retornan a ese mundo. La luz es así: una pequeña partícula y una onda. Los electrones, protones y otras partículas subatómicas están en este mundo. ¿Qué crea las partículas del mundo preatómico? El mundo de la vibración. Las vibraciones llegan adoptando varias formas: algunas con ondas largas, otras cortas, algunas con cargas positivas, otras con cargas negativas. Todas las vibraciones son creadas por dos energías primarias YIN y YANG, o expansión y contracción, que surgen en el océano del universo infinito.

¿Existe el infinito en forma pura en algún lugar?

No. El infinito existe en forma relativa. Tenemos una existencia relativa. El sol, la luna, las estrellas y los planetas todos tienen una existencia relativa, no absoluta. El infinito no aparece como un absoluto, el absoluto no aparece como absoluto, sino en un incontable número de formas relativas, cambiantes. De modo que la ley relativa, el principio unificador, yin y yang, es la ley de lo absoluto. Si conoces las leyes y mecanismos del yin y yang, conoces la justicia del reino celeste, o el orden del infinito mismo.

El mundo de yin y yang crea vibración, la cual crea al mundo preatómico, quien a su vez crea el aire, el agua, los vegetales, los animales y el hombre. ¿Qué es entonces el alimento? ¿Qué son los animales y vegetales, los mares, la tierra y la atmósfera? Todos son alimento. El mundo preatómico y el mundo de las vibraciones son también alimento. Todo, el universo entero, es alimento, no hay nada salvo alimento, y de diferentes maneras estamos ingiriendo el universo entero. No estamos comiendo en el sentido de que somos el centro y salimos a seleccionar algo para comer. Estamos aquí y estamos comiendo porque estas cosas han estado siempre viniendo hacia nosotros. En otras palabras, comer es el inevitable curso del universo. Comer no es el resultado de nuestra pequeña voluntad o deseo, sino el curso del universo entero.

Todo el universo a través de un proceso de cambio, se vuelve alimento para el hombre y se muta en hombre.

De manera que no pienses de esta manera: “me comí esto. Me gustaría comerme eso, estoy eligiendo, estoy comiendo”. Todo en el universo se mueve hacia ti, y tu proceso de elección no es otra cosa que la relación entre un alimento y otro. Supongamos que comes salmón. ¿Qué quieres comer después? Tal vez un helado. En ese momento ¿eres tu quien quiere el helado? No, el alimento esta queriendo otro alimento. Tu eres el fantasma del alimento, el alimento de ayer, el alimento de hace un mes, el alimento de hace cuatro meses. El alimento de los últimos meses o, en algunos casos, de hace varios años, está queriendo otro alimento para restaurar el equilibrio.

Cuando piensas “estoy aquí”, “tengo ciertas capacidades”, “me gustaría hacer esto o aquello, ser famoso, casarme, etc.” Ese “yo”no existe en absoluto en el universo. Es una ilusión conceptual que llamamos “ego”. Buda, Jesús y otros grandes sanadores y maestros espirituales quisieron demoler ese ego, esa forma de pensar. Cuando demueles ese ego, despiertas al mundo real. Pero casi todo el mundo esta soñando y viendo ilusiones, y estas ilusiones son la causa primaria de nuestra enfermedad e infelicidad.

No eliges el alimento que entra en tu cuerpo. El alimento ensamblado durante varios meses de alimentación está buscando otro alimento. Cuando piensas que quieres salmón, en realidad, el alimento pasado está queriendo salmón. Después el salmón quiere helado, y después el helado quiere agua. De modo que nuestro cuerpo, nuestra existencia, nuestra vida, no es otra cosa que atracción y repulsión entre alimentos: un tipo de alimento atrayendo otro tipo, una cantidad de alimento atrayendo a otra cantidad. Es a este proceso de adaptaciones alimenticias a lo que llamamos comer, al arte de la adaptación es a lo que llamamos cocinar.

Cuando conoces el orden inherente al comer, incluida la forma adecuada de cocinar, conoces prácticamente el universo entero.

 

Proporciones alimentarias:

 Hay varios tipos de alimento, incluyendo los de origen animal y vegetal, junto con el aire, el agua, la vibración y los minerales. La clave para la comprensión del orden del alimento es comprender las proporciones que gobiernan nuestra ingestión de estas diferentes partes de nuestro entorno, y la clave para descubrir estas proporciones es la espiral logarítmica. Las espirales logarítmicas pueden ser de varias proporciones. Nuestro universo tiene la forma de una gigantesca espiral logarítmica con una proporción de uno a siete. Al dibujarla, situaríamos la primera intersección en la derecha a la distancia de uno, la siguiente vendría a siete puntos del centro hacia la izquierda, la siguiente a cuarenta y nueve unidades del centro hacia la derecha, etc. Si lo estamos dibujando en una pizarra, ese punto se extendería por la habitación. Las proporciones logarítmicas suceden a lo largo y ancho de la naturaleza.

Considera la creación del reino vegetal. La especie vegetal de aparición más reciente fue la de los cereales. Dentro de éstos, hay cinco clases principales: Arroz, Trigo, Centeno, Cebada y Mijo, el maíz y el trigo sarraceno no son verdaderos cereales, aunque están estrechamente relacionados con los cereales y pueden ser usados como sustitutos. Cada una de estas cinco ramas mayores tiene cientos de variedades. Los frutos son un paso anterior a los cereales. Aquí hay treinta y cinco ramas mayores, o siete veces cinco, cada una con muchas variedades, los vegetales de hoja vienen a continuación, y en este mundo hay siete veces treinta y cinco, o 245 ramas mayores.

El reino vegetal se desarrolló bajo la forma de espiral logarítmica, con los cereales en el centro, el resultado final.

En general, ingerimos nutrientes en una proporción logarítmica de uno a siete. Este equilibrio nos capacita para mantener la armonía con el entorno, y esto se ve reflejado en la proporción de nutrientes mayores que consumimos. Corrientemente necesitamos consumir siete veces más proteínas que minerales. Cuando la gente come huevos cocidos, por ejemplo, los cuales están constituidos en su mayor parte por proteínas y grasas, habitualmente les ponen sal, porque sino tendrían poco sabor. La sal aporta los minerales necesarios, manteniendo así la proporción de uno a siete entre minerales y proteínas, es difícil tomar sal o proteínas sin añadirle nada. Si deseas tomar sal, necesitas equilibrarla con siete veces más de proteínas.

Entonces, para equilibrar nuestro entorno, necesitamos ingerir siete veces más hidratos de carbono que proteínas. Si comes un filete o una hamburguesa, naturalmente quieres continuar con postres dulces.

Carne, aves de corral y otros alimentos ricos en proteínas atraen siete veces más fruta u otra fuente de azúcar, si comes estos alimentos y no los equilibras con hidratos de carbono, pierdes la armonía con el entorno. Siguiendo el proceso, nos vemos atraídos hacia siete veces más agua que hidratos de carbono. En el alimento diario, la proporción entre sólido y líquido da el término medio de uno a siete. El agua que ingerimos no se consume necesariamente como bebida, puesto que el agua ya existe en los alimentos sólidos. Cuando bebes un líquido dulce como es la sidra, puede darte sed posteriormente. La sidra de manzana está hecha de agua y mucho azúcar, pero no en una proporción de siete a uno, la cantidad de azúcar es superior. Es necesario, por tanto, equilibrar este azúcar adicional que te produce sed. Lo mismo se puede decir del alcohol, a la gente le suele dar sed y ansía el agua, tras ingerir bebidas alcohólicas.

La siguiente forma de alimento, el aire, es ingerida en cantidades más elevadas que el agua. La proporción entre nuestra ingesta de aire y nuestra de agua es generalmente de siete a uno. Normalmente comemos alimentos sólidos (minerales, proteínas, hidratos de carbono y grasas) varias veces al día. Tomamos agua con más frecuencia, en un volumen que es unas siete veces mayor que la cantidad de alimento sólido. El aire es tomado constantemente. La humedad del aire esta cambiando constantemente, a veces es del 70 %, a veces del 30 %. Cuando alcanza el 100 por 100, comienza a llover. Cuando la humedad se vuelve muy alta, no necesitamos beber demasiado, porque absorbemos agua del aire a través de nuestros pulmones. Cuando el ambiente es muy seco, necesitamos beber más.

Tanto las vibraciones como las ondas existen abundantemente más allá de la atmósfera terrestre. La proporción entre nuestra ingesta de aire y nuestra ingesta de vibración es también de uno a siete. Absorbemos constantemente vibraciones del entorno, tanto próximo como lejano. El YIN y el YANG, o fuerzas de expansión y contracción, son el origen de toda vibración. Sin embargo, el YIN y el YANG, son tendencias, no fenómenos. Aquello que ingerimos en un volumen siete veces mayor a la vibración es la fuerza del infinito mismo. Todas las vibraciones adoptan la forma de ondas, algunas con longitudes de onda cortas, y otras con longitudes más largas. La fuerza del infinito no adopta la forma de ondas, se mueve en línea recta a velocidad infinita. El movimiento a velocidad infinita anula el tiempo y el espacio, de modo que en el mundo absoluto, el espacio y el tiempo no existen. Podemos pensar en este aspecto del alimento como si tuviese la forma de una fuerza de expansión infinita.

Continuará…

 Fuente: “Salud holística con la Macrobiótica”

Michio Kushi con Edward Esko

大根丸

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