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ALIMENTO VERBAL PARA EL PENSAMIENTO:

Posted in Tomio Kikuchi with tags on marzo 27, 2012 by circulodaikon

 

El alimento verbal para el pensamiento

 La nutrición por medio de las palabras es similar a la nutrición por la boca. Es indispensable entender que las palabras también son alimento. La persona yin busca palabras que sean relativamente más “saladas”, más yang. De otro lado, una persona más yang gusta de palabras más dulces y frescas, que sean más yin. Debemos evitar la unilateralidad excluyente y buscar siempre el antónimo de las palabras yin o yang. De nada sirve buscar palabras únicamente yin o únicamente yang. Seria lo mismo que el comer sólo alimento yin o solo alimento yang. Esa actitud solo provocaría un desequilibrio extremo.

“El procedimiento consistente de búsqueda de antónimos y sinónimos puede servir para entender la realidad”. Fue el uso diario de las palabras lo que promovió el impresionante desarrollo de la capacidad del cerebro humano individual. Sin mencionar el desarrollo de la civilización en su conjunto, en el cual los grandes hombres, desde Jesús, Buda, Mahoma, Sócrates, Sartre no hubieran siquiera podido empezar a existir como intelectuales o líderes sociales.

Hubiera sido imposible desarrollar cualquier conocimiento de la realidad sin nuestra capacidad verbal. De hecho, el principal uso oculto de nuestra capacidad verbal no es tanto el comunicar asuntos operacionales a otras personas, como el hacer que cada uno de nosotros entienda la realidad del mundo que nos rodea. El uso principal de las palabras es el de permitir que el ser humano se entienda a sí mismo.

Es por eso que señalamos este importante asunto como una aplicación muy útil de nuestro Principio Unificador de la Realidad Absoluta. Estamos enfatizando el hecho de que muchas personas utilizan las palabras de una manera desconectada de la realidad y de su relatividad incluyendo a aquellos que supuestamente practican la macrobiótica pero que sólo llenan sus estómagos con el llamado alimento natural creyendo que con esto se convierten en personas mejores y más “puras” que otras.

Para reconocer la realidad deberíamos hacer uso de este sistema de estudio real.

Una persona que tiene el hábito de usar una proporción del 80 % de sinónimos con relación a palabras entusiastas es más un optimista, un positivista, un humanista, un pacifista y un filántropo. Pero la persona que tiene el hábito de usar una relación del 80 % de antónimos, con respecto a las palabras entusiastas es una persona que tiende a ser más un pesimista, un fatalista, un inhumano, un belicoso, un revolucionario y un egocéntrico.

Queremos decir que dependiendo de la proporción de sinónimos y antónimos, negativos o positivos, que se memoricen, se determinará la calidad de carácter, la actitud y el comportamiento que forman la personalidad individual desde la infancia, cuando se comenzó el registro y el alimento intelectual con palabras.

Sobre todo, la constante autoconfirmación, autorrevisión, y autoprevisión a través del enfrentamiento simultáneo de la personalidad con los sinónimos y antónimos, constituye un asunto serio, indispensable para cualquier persona intelectual.

Esta es la indispensabilidad que debemos reconocer para evitar la pérdida de la globalidad, de la indivisibilidad, de la proporcionalidad y de la simultaneidad de nuestra vida individual y solidaria.

Evolución proporcional y simultánea

Nada es idéntico y simétrico porque si existiese algo así, entonces habría situaciones donde la realidad estaría detenida. Y el movimiento es la esencia de la formación y del funcionamiento de la existencia.

Nada existe sin la función rítmica/arrítmica y la formación simétrica/asimétrica de todas las cosas.

El cuarto orden absolutamente relativo del Principio Unificador dice: “No hay dos entidades idénticas, relativamente”. Eso quiere decir que no existe nada que se presente a sí mismo en un estado completamente balanceado. Y como ya se explicó antes, equilibrio y desequilibrio forman una simultaneidad indispensable en este mundo relativo. Esto sucede porque el movimiento y la transformación son los fundamentos de la existencia formal y funcional de absolutamente cualquier cosa.

La realidad relativa no puede detener su funcionamiento rítmico/arrítmico y su formación simétrica/asimétrica.

Es de mucha utilidad, en la vida diaria, el ser concientes de la relación equilibrio/desequilibrio. El desequilibrio de cualquier fenómeno puede entenderse cuando observamos la evolución y el proceso de transformación de su forma y función.

En este proceso, la proporción mayor de yang se convierte en una proporción mayor de yin y viceversa. Cuando yang domina yin es recesivo y viceversa.

Hay momentos en los cuales yang y yin se presentan en igual proporción, aparentemente. Pero es sólo una ilusión temporal. En realidad, yang y yin existen siempre en proporción desequilibrada. Una simetría muy equilibrada es la definición de algo que no existe.

La ilusión del equilibrio absoluto se produce, en la mayoría de los casos, por hábitos verbales que ignoran la transformabilidad de la realidad relativa. Esas palabras fijas y estáticas inducen a la falsa concepción del equilibrio como si fuese algo real. La persona que sólo se preocupa por esta clase de explicaciones lógicas y estáticas tiene mucha dificultad para entender que el equilibrio no existe.

La armonía desarmoniosa entre cuerpo y mente

Un ejemplo que aclara este asunto es el de la determinación del centro del cuerpo humano. Se puede decir que el centro del cuerpo es el hara que está más o menos a 7 cm. debajo del ombligo. Pero sucede que tenemos otro centro, el cerebro, que coexiste con el hara, lo cual da lugar a la eterma contradicción humana entre cuerpo y mente, a la cual hace una monumental alusión la esfinge de Egipto.

Si estos dos centros no coexistieran de forma desequilibrada, el ser humano no tendría capacidad de existir. Hay una perenne contradicción latente entre estos dos centros, el mental y el físico, y esta es la razón por la cual el ser humano siempre está buscando centrarse globalmente. Es esta búsqueda de equilibrio lo que lo hace progresar. La razón de la mayor evolución del ser humano, comparado con los animales. No es simplemente su capacidad mental. El ser humano es superior principalmente, debido a la  contradicción (desequilibrio) provocada constantemente entre cuerpo y mente.

La sola racionalidad sin desequilibrio, no le permite a nadie desarrollarse, sin importar los esfuerzos tecnocráticos de los días actuales para promover una forma de vida extremadamente estable.

Esta forma de ver las cosas es parte de nuestra clave para entender y vitalizar nuestra habilidad de pensamiento. Entonces, no es otra teoría imaginaria sino la aplicación de nuestra visión simultánea y proporcional de los fenómenos.

Este es el secreto: ¡yin y yang son simultáneos y proporcionales!

Hay muchas personas que, al verificar su constitución yin, deciden alimentarse exclusivamente de comida yang, para “equilibrarse”. ¡Eso es típicamente macro-idiótico! Es exactamente la misma atracción que un carnívoro siente por las frutas, cuando percibe su condición yang y busca sólo el yin de la fruta y la ensalada. Como sucede en las dietas de frutas o vegetales crudos. En muchos casos, cuando este tipo de persona empieza una dieta macrobiótica, no obedece al orden simultáneo de concentración sobre mente y cuerpo.

Yin y yang son simultáneos y esa comprensión se está perdiendo entre la gente que trata de estudiar y practicar macrobiótica. Se dedican solamente a comer y entrenarse en técnicas terapéuticas alternativas y no se concentran en su mente, sino sólo en su barriga, en el hara. Es necesario concentrarse en ambas partes simultáneamente, y aplicar ésta palanca a la realización proporcional de una forma indivisible de vida individual y solidaria en todos los niveles.

La palanca de la principalidad y la complementariedad

 La existencia tiene la forma y función de una palanca. Aplicamos una fuerza pequeña para obtener un resultado multiplicado. Y claro está como una palanca no está equilibrada en su punto de apoyo, sino que está cargada hacia un extremo, de forma que podemos obtener el efecto de multiplicación de la potencia. No serviría de nada aplicar una palanca cuyos dos brazos fueran de igual longitud: ¡la potencia aplicada sería exactamente igual a la resistencia del objeto que se desea levantar! De ahí que el brazo dónde se aplica la potencia deba ser mayor que el brazo dónde está la resistencia.

La omnipotencia es una omnipalanca

 

Nosotros somos palancas vivas en este mundo simultáneo y proporcional. El cuerpo y la mente son los dos brazos de la palanca humana. Claro que mente y cuerpo son sólo un ejemplo de nuestra realidad indivisible. Todos los antagonismos y todas las oposiciones y contradicciones de la existencia manifiestan constantemente su presencia por medio de la relación desequilibrada entre los brazos potencial y resistencial de la existencia.

En vez de usar palabras “potencia” y “resistencia” podemos usar las palabras principal y complementario. La principal corresponde a la potencia. Esa parte debe ser mayor y oculta (aplica indirectamente la fuerza de la palanca). La parte complementaria es la resistencia que es más corta y visible (aplica directamente la fuerza de la palanca). Cuanto mayor sea la diferencia entre potencia y resistencia, tanto mayor será la capacidad de la palanca.

en próximas entradas seguiremos tocando el tema de la palanca…

Fuente: “Relatividad Absoluta & Macrobiotica”, Tomio Kikuchi

大根丸

 

 

 

 

 

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