LA PALANCA VIVA

Lo que tiene forma/función actúa como palanca

 La forma/función humana está más relacionada con la forma/función rotativa de la  potencia hidroforme. La potencia hidroforme es la base de nuestra existencia, porque la forma/función de nuestro planeta individual depende básicamente de la rotatividad sanguínea. La sangre es rotativa: sale y regresa al corazón. La circulación tiene forma redondeada: la sangre vuelve al origen. La sangre controla el 80% de la forma/función básica de nuestro organismo, que tiene el 80% de líquido. La sangre acidificada implica ya una perdida de proporción, una perdida del control del desequilibrio sanguíneo. Sin embargo, todo es desequilibrado y la sangre es siempre o más alcalina o más ácida. La palanca sanguínea realmente funciona con sangre más alcalinizada. El desequilibrio es el responsable de movilizar la interconexión dinámica de las sustancias sanguíneas, la proporción sanguínea.

 El desequilibrio está relacionado también con otras funciones metabólicas. Todo es palanca, desequilibrio. El desequilibrio moviliza todas las funciones detalladas, desequilibradas, apalancadas de nuestra fisiología, como por ejemplo en la válvula que funciona en cada ramificación de las venas y que determina la dirección de la circulación.

 Todo tiene válvulas. Todo tiene como base la forma/función de la palanca. Lo que tiene forma/función actúa como palanca; tiene en sí el control independiente de la palanca.

 Incluso las investigaciones del campo genético están confirmando que la forma/función es autoapalancamiento. Lo que no tiene forma/función no existe. El sinónimo de existencia es apalancamiento. Cuando algo pierde la función de la palanca desaparece. Cuando la persona muere, la palanca queda invertida, pierde la función: la palanca cardiaca, que desequilibra equilibrando, queda parada. Cuanto más nos movemos, más nos desequilibramos; cuanto más nos desequilibramos, más sangre bombea la palanca cardiaca, acelerando el proceso de la circulación.

 Todo existe como forma/función del desequilibrio reequilibrante. Así se hace el control de nuestra existencia, formal y funcionalmente. Por causa de la forma/función de la palanca que funciona dentro de nosotros, somos existencias apalancadas. Cuando perdemos el control del apalancamiento de nuestra forma/función, nos enfermamos, nuestro destino se vuelve decadente.

 

 

 

A quien vive en conexión con la naturaleza no le falta nada

 Pues bien, Dios es una pequeña palanca, y la naturaleza una gran palanca. El combustible de la naturaleza es el movimiento, el cual, naturalmente, asimilamos. El combustible se encuentra, de forma natural, en la naturaleza; no es necesario buscarlo. Por ejemplo la inspiración es una forma de obtención de combustible. Dentro de la naturaleza existen, en abundancia, combustibles gaseosos, líquidos y sólidos, que pueden ser asimilados fácilmente. A quien vive en conexión con la naturaleza no le falta nada, ni siquiera alimento. Las personas se preocupan por la falta de comida debido al desconocimiento de la abundancia de la naturaleza. En ella encontramos todas las cosas necesarias, que ni siquiera necesitamos pagar.

 Los animales sobreviven en la naturaleza y no necesitan preocuparse de los negocios: lo que es necesario no es negociable. La vida de tipo más natural, más ordinaria, normal, básica, es menos dependiente. Dependencia y ligazón son diferentes. La persona dependiente es aquella que está aislada y depende del sistema. La persona que está interligada no es dependiente. Pero para lograrlo debe estarse controlándose siempre independientemente.

 Por esta razón estamos utilizando el término Inter.-independiente. La naturaleza tiene ya cierta forma/función independiente. Cada vegetal tiene, desde el estado de semilla, su control independiente. Nosotros también somos semillas, semillas animales, y cuando desarrollamos un estilo de vida más vinculado con la naturaleza, podemos encontrar una satisfacción más independiente de nuestras necesidades.

 La naturaleza es muy rica: dentro de ella no falta nada. Sin embargo, la persona que vive apartada del sistema natural no va a encontrar nada de esta riqueza. Por este motivo yo siempre estoy diciendo que el sistema muy artificial de la ciudad es un desierto de concreto. En él es difícil encontrar las cosas necesarias gratuitamente: es necesario pagar. En este sistema de vida artificial, es necesario pagar por todo, hasta por el agua. En cambio, quien vive entre la vegetación no necesita pagar.

 

Quien se liga con el desierto sobrevive comiendo insectos y aves

 Yo siempre me preguntaba cómo sobreviven esos pueblos habitan en el desierto. Allá no funciona el dinero, no existe el comercio. Realmente, la vida en el desierto es más natural. Incluso en aquella situación tan difícil del desierto, quien tiene sintonización con la naturaleza logra sobrevivir y hasta encuentra comida que pasa volando de aquí para allá. En el desierto existen palomas, gansos; son rápidos; fácilmente atraviesan el desierto. En cambio el ser humano, andando a pie, caminando, se demora; sin embargo, cuando se liga con la vibración de la naturaleza, gracias a la variedad de insectos, de aves, no muere, sabe escapar, rápidamente llega a un oasis.

 El habitante de la ciudad, con su instinto degenerado, muere cuando se pierde en el desierto; en cambio, quien habita el desierto tiene sensibilidad instintiva y percibe –como los animales- a dónde tiene que ir. Aún así, tarda en llegar a un oasis. Para remediar esta dificultad de llegar a un oasis, basta acompañar a otros animales, por ejemplo el camello. El camello es el compañero natural del hombre del desierto, al igual que el carnero. Ellos tienen un instinto maravilloso. El camello logra almacenar entre 50 y 100 litros de agua de una vez. Luego de abastecido, permanece muchas semanas sin tomar ningún líquido.

 El ser humano inteligente acompaña a estos animales, los cuida, pues su relación con ellos es interdependiente. El hombre respeta al camello porque tiene un estilo de vida que depende de este animal. Todo sucede normal y naturalmente. Cuando el hombre percibe que sus reservas se están agotando, y necesita resolver el problema del hambre, usa alguna forma de palanca, por ejemplo la honda. En cualquier lugar del desierto se encuentran palomas. Ellas no mueren en el desierto: pueden llegar rápidamente, como un avión jet, a cualquier lugar donde encuentren las cosas que necesitan.

 Los pájaros juegan en el desierto. Cuando ellos llegan, el hombre del desierto, que los espera escondido, los captura. El habitante del desierto sabe cómo capturar esos pájaros. Usando una palanca –la honda- David ya cazaba pájaros en el desierto, tal como lo hacen los hombres de hoy.

 La honda es un arma muy simple. Los movimientos utilizados para la aplicación efectiva de la honda son desequilibrados. El movimiento para girar la honda no es circular. Con la potencia que adquiere a través del movimiento, del desequilibrio, la piedra lanzada por la honda pega en el blanco escogido. Practicando, practicando con la honda, el hombre del desierto acierta infaliblemente en su presa.

 

Sensibilidad es utilización de todos los tipos de

palanca

 Cuando estuve en Israel, vi a algunos habitantes del desierto asando palomas en una hoguera que habían encendido con una lente. Es interesante estudiar la lente. La lente es un ejemplo de focalización. Focalización es fogalización. Pues bien, por medio de la lente y utilizando estiércol seco de camello, encendieron una fogata en la que asaron el producto de su cacería. Realmente, en el desierto todo es simple, natural, normal.

 Hasta la langosta sabe sobrevivir en el desierto. En el desierto hay nubes de langostas que vuelan rápido. Los hombres del desierto también comen langosta y otros insectos. Cerca de los oasis viven abejas de la que ellos extraen miel, que utilizan para comer con las langostas secas. El apóstol Pablo y otros líderes, como Juan el bautista, comían langosta con miel.

 Yo también comí. Durante mi infancia, en Japón, yo agarraba langostas, por las cuales me pagaba mi madre. Ella me decía: “Si usted captura un vaso de langostas, le pago un Yen”. Yo salía a cazar y volvía a casa con muchas langostas que mi mamá cocinaba rápidamente al vapor y después ponía a secar al sol. La langosta es de muy buena calidad nutritiva.

 La naturaleza ofrece de todo. Incluso las lombrices, las hormigas y las abejas son comida. Las personas acostumbradas a un tipo de comida más artificial, sólo sienten satisfacción con sensaciones más artificiales. Pero la persona que tiene instinto más normal, natural, no va a sentir extrañeza.

 Quién esta en un proceso de degeneración de la sensibilidad, con seguridad va a perder el control de su forma/función, porque sensibilidad es utilización  de todos los tipos de palanca. Todo lo que tiene forma/función tiene fuerza milagrosa.

Todo es fácil para quien sabe utilizar la palanca

 La palanca es una forma/función milagrosa. Realizamos un encuentro en nuestra escuela en Mairiporá inmediatamente después de nuestro viaje a Israel. El titulo de aquel encuentro fue “Todo es fácil para quién sabe utilizar la palanca”.

 Realmente, todo es fácil para quién sabe utilizar la palanca; para quién no sabe, todo es difícil. Hoy en día todos andan diciendo: “¡Es difícil!”o “¡No es fácil!”. Esta es una expresión habitual. Quien así habla es una persona que no sabe utilizar la palanca. Para quien sabe, todo es fácil.

 La ilustración del afiche de aquel encuentro puede explicar mejor lo que estamos diciendo. En ella esta el pequeño David y el gigante Goliat, hombre monstruoso. La forma, el aspecto de Goliat era terrible y además, tenía mucha experiencia. Goliat era guerrero, comandante del ejército de su tribu, y quería atacar la tribu de David. Sin embargo, aquel muchachito milagrosamente derribó a aquel guerrero experimentado cuya vibración de monstruo dejaba amedrentados a los soldados del Rey Saúl. Los soldados de Israel se sentían anticipadamente derrotados por la tribu de Goliat; por mantener contacto con Egipto, que ya había desarrollado la utilización del hierro, los soldados de Goliat estaban mucho mejor armados. Los hebreos todavía estaban en la fase de la utilización del cobre, que es un metal menos resistente.

 Por todo lo anterior, la situación de los soldados del Rey Saúl era casi de rendición. No obstante, David salvó a su tribu. ¿Cómo lo hizo? El Rey Saúl dijo que le iba a prestar un arma a David, tal vez una espada, para enfrentar al monstruoso adversario, pero David dijo que no la necesitaba, que él había aprendido a manejar la honda.

 La honda es una palanca fundamental, simple: tiene una parte corta y una larga y utiliza únicamente piedras como munición, nada más que eso. Las piedras se encuentran en cualquier lugar, incluso en el desierto.

 En aquel momento dramático, para proteger a su tribu, David aplicó sobre Goliat la experiencia que había adquirido en la utilización de la potencia milagrosa de la palanca rotativa. Esta potencia se manifiesta por medio del movimiento, del desequilibrio.

 En aquellos tiempos, el carnero era el recurso principal para la supervivencia de los pueblos del desierto, y los pastores tenían la responsabilidad de proteger los rebaños de su tribu de los leones y de otros animales que habitaban el desierto. Según la historia, fue David quién descubrió la función de la honda como arma más funcional que formal, muy adecuada a la realidad del pastor.

 Pues bien, David aprendió a utilizar la honda como arma de defensa; entrenaba solo, aprendía natural y normalmente en medio de la naturaleza amenazante, mientras cuidaba de su rebaño. Nadie sabía lo que él había aprendido y, por esa razón, el pueblo de Israel no creyó que él pudiera enfrentar al gigante simplemente con una honda. A la hora del duelo, dos hermanos le dijeron a David que se callara y más bien se largara, argumentando que él no estaba en condiciones de enfrentar a Goliat. Sin embargo, el Rey Saúl se había dado cuenta de que David tenía una vibración diferente de los demás y le dijo que experimentara. Fue entonces cuando ocurrió el efecto de la aplicación de la palanca, y Goliat fue alcanzado en la frente por una piedra lanzada por David. La piedra dio en un punto vital. Un punto vital es un punto mortal.

 

Lo importante es la autoeducación instintiva realizada en la escuela natural

 Actualmente podemos relacionar la figura de Goliat con el sistema monstruoso, gigantesco, de la sociedad moderna, ante el cual las personas se sienten desesperadas. Cuando se vive en medio de la amenaza del Goliat sistemático, tecnológico, y sin coraje para enfrentarlo, las personas piensan que la única solución es rendirse. Empero, David tenía coraje, tenía autoconfianza, confirmada en muchas experiencias aplicadas que, en aquel momento focal, revelaron la maravilla del efecto de aquella pequeña palanca. Por eso él se enfrento al gigante. El uso de la palanca fortalece el corazón. El corazón mismo es una palanca que se fortalece con el uso.

 David también sabía utilizar la palanca musical. Todo instrumento musical es una forma/función de la palanca. Él aprendió instintivamente. Esto es lo verdaderamente importante: la autoeducación instintiva realizada en la escuela natural, normal. La naturaleza es la verdadera escuela normal. Antiguamente existía la escuela normal, que formaba profesoras. No se quién le puso ese nombre a la escuela que forma profesores. Probablemente quién le puso ese nombre esperaba una formación de la capacidad normal. Tal vez le podría haber puesto también el nombre de escuela natural. Sin embargo, actualmente la escuela normal no funciona porque ahora las personas se interesan más por lo anormal.

 Bien, volviendo al asunto de David, él sentía miedo pero lo enfrentó. Antes de descubrir el secreto de la honda, él sentía miedo y corría para aquí y para allá con el fin de proteger a sus carneros, porque los animales carnívoros atacan al rebaño por todos lados y él tenía que ser veloz, moverse.

 El estilo mismo de vida del pequeño David era muy simple, como el del campesino pobre. La gallina campesina casi no tiene protección y por esto se fortalece; en cambio, la gallina que vive en granja, en medio de una protección excesiva, se debilita mucho. El pollo que tiene un estilo de vida campesino desarrolla musculatura fuerte, es rápido, competitivo, sabe responder, tiene reflejo rápido.

 El pequeño David fue entrenado en un estilo de vida campesino y tenía la sensibilidad instintiva rítmicamente muy desarrollada. Por esa razón, él sabía sacar de la flauta la potencia que tiene la palanca musical. David curó la neurosis del Rey Saúl. Saúl comía con mucho lujo y en demasía, y terminó neurótico, y fue David quien aplicó la vibración de la palanca musical para curarlo, para corregir el ritmo invertido de la sensibilidad de Saúl. Al tocar su arpa, aplicando el ritmo de la palanca musical, David tranquilizó al Rey Saúl, que no lograba dormir. Él aplicó la terapia musical.

 Del mismo modo, quien aplique nuestro criterio apalancador en personas necesitadas, podrá confirmar que cada acontecimiento que se registra es interesantísimo, es un milagro ordinario.

 

Para quien funciona como palanca invertida todo es difícil

 Pues bien, todos tenemos que enfrentar al Goliat sistemático, tecnológico, que quiere acabar con nosotros.

Quien sabe usar la palanca no necesita tener miedo de enfrentar peligros, porque puede pegarle al sistema moderno en el punto mortal y, entonces, va a ver la forma miserable como lo deja. El efecto es inmediato. Incluso el computador más avanzado deja de funcionar, de forma vergonzosa, cuando es invadido por un virus. Por eso, quien sabe pegar en el punto vital del sistema, puede hacerlo desmoronar por dentro.

 La capacidad mecánica es muy limitada. Para pegarle al sistema en su punto más débil, tenemos que aprender a usar la palanca verbal. Es como Dios, Dios es apalancamiento y, por eso, él tiene relación entre su parte oculta y su parte aparente. La parte oculta en principal y la aparente complementaria, pero esta relación esta invertida en la mayoría de las personas. Nosotros somos una palanca ambulante, viva, en la cual la parte aparente es complementaria, y la parte oculta es principal. Quien invierte esta relación entre lo interno y lo externo se convierte en una palanca invertida. Para quien funciona como palanca invertida, todo es difícil. La forma/función más dificultosa es la palanca invertida; en cambio, la palanca que tiene su eje dinámico bien controlado multiplica su potencia.

 En la palanca mecánica, el eje es fijo pero en la palanca dinámica el eje se está moviendo siempre hacia un lado y hacia otro. Por eso la palanca dinámica tiene el peligro de la desfocalización. La palanca dinámica es muy peligrosa. Muchas personas tienen miedo del desequilibrio. el sinónimo de dinamización es desequilibrio. el desequilibrio es inseguridad. Muchas personas imaginan que seguridad es equilibrio, pero es al contrario: el equilibrio es peligroso porque se puede desequilibrar con facilidad. La forma/función más equilibrada es la más peligrosa, la más insegura, porque por cualquier cosa se desequilibra. En cambio, la forma/función constantemente desequilibrada, no tiene peligro de desequilibrarse, porque siempre está desequilibrada, no se va a desequilibrar más.

Armonía desarmoniosa. Todo es desarmónicamente armonioso. Así es la realidad maravillosa. Así es la palanca orgánica, viva. Sólo tenemos que entrenarnos en el uso de la palanca.

 Fuente “Naturaleza mucho màs poderosa que Dios”

Tomio Kikuchi

大根丸

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