NYOITI SAKURAZAWA: georges ohsawa

 

El Orden del Universo:   

El Principio Único es, por una parte un método analítico, pero por otra, también una clasificación para unificar. Se podría llamar el Principio de la Gran Unificación.

El Principio Único ordena todas las cosas en dos categorías contrarias: Yin y Yang según los sabios chinos, “Tamasic y Rajasic” según los sabios de La India.

Son en realidad, dos complementarios indispensables el uno al otro, como el hombre y la mujer, el día y la noche. Son los dos factores fundamentales opuestos que crean, animan, destruyen y reproducen de nuevo todo lo que existe en el Universo.

En los que predomina la fuerza Yin, se llaman Yin, y en el caso contrario los llamamos Yang.

Así pues, hay Yin y Yang en una gama infinitamente variada.

Desde el punto de vista físico, lo que es más rico en agua (siendo iguales las otras condiciones) es yin, mientras que a la inversa es yang.

Desde el punto de vista químico, los compuestos ricos en H, C, Li, As, Na, son más Yang que los que contienen menos y en cambio son ricos en otros elementos: K, S, P, O, N.

En resumidas cuentas, Yin y Yang son siempre relativos. No hay nada absolutamente yin o absolutamente Yang en el mundo.”A”  puede ser Yin en relación a “B”, pero “A“puede ser Yang en relación a “C”.

Todas las características de las cosas y de los hechos en este universo están en función de la proporción y del modo de combinación de los elementos Yin y Yang, que no es otra cosa que producto de las dos fuerzas antagonistas fundamentales.

En otras palabras, todos los fenómenos y todos los caracteres de las cosas son producciones influenciadas por estas dos fuerzas fundamentales: la fuerza centrípeta Yang y la fuerza centrífuga Yin.

Según el Principio Único todas las cosas se pueden clasificar en una de las dos categorías opuestas y luego coordinadas según la proporción respectiva de sus constituyentes Yin y Yang.

La fuerza centrípeta yang produce los siguientes fenómenos:

Calor (actividad de las moléculas)

Constricción, pesadez (tendencia a caer)

Formas aplanadas, bajas, horizontales

Al contrario, la fuerza centrífuga Yin:

Frío (lentitud molecular)

Dilatación, expansión (tendencia a subir)

Ligereza

Formas grandes, altas, puntiagudas en sentido vertical.

    LA FORMA Y EL COLOR

 Todo lo que existe en este universo tiene una forma, un color y un peso característico.

La forma alargada en el sentido vertical es yin, en relación a la misma forma colocada horizontalmente que es Yang, siendo ésta bajo la influencia de la fuerza Yang centrípeta y aquélla bajo la fuerza centrífuga Yin.

La estética define una cierta forma rectangular perpendicular como la más estética, sin conocer la verdadera razón y sólo por un juicio sensorial, pero esto puede explicarse por el Principio Único.

En la forma rectangular estética, la fuerza Yin domina cuantitativamente, lo que simboliza más o menos la tranquilidad o estabilidad. Efectivamente, en todo lo que es bien estético, la fuerza Yin domina la fuerza Yang (lo estudiaremos más adelante en la dialéctica del Extremo Oriente).

El Principio Único es, por una parte un método analítico, pero por otra, también una clasificación para unificar. Se podría llamar el Principio de la Gran Unificación. 

El Principio Único ordena todas las cosas en dos categorías contrarias: Yin y Yang según los sabios chinos, “Tamasic y Rajasic” según los sabios de La India.

Son en realidad, dos complementarios indispensables el uno al otro, como el hombre y la mujer, el día y la noche. Son los dos factores fundamentales opuestos que crean, animan, destruyen y reproducen de nuevo todo lo que existe en el Universo.

En los que predomina la fuerza Yin, se llaman Yin, y en el caso contrario los llamamos Yang.

Así pues, hay Yin y Yang en una gama infinitamente variada.

Desde el punto de vista físico, lo que es más rico en agua (siendo iguales las otras condiciones) es yin, mientras que a la inversa es yang.

Desde el punto de vista químico, los compuestos ricos en H, C, Li, As, Na, son más Yang que los que contienen menos y en cambio son ricos en otros elementos: K, S, P, O, N.

En resumidas cuentas, Yin y Yang son siempre relativos. No hay nada absolutamente yin o absolutamente Yang en el mundo.”A”  puede ser Yin en relación a “B”, pero “A“puede ser Yang en relación a “C”.

Todas las características de las cosas y de los hechos en este universo están en función de la proporción y del modo de combinación de los elementos Yin y Yang, que no es otra cosa que producto de las dos fuerzas antagonistas fundamentales.

En otras palabras, todos los fenómenos y todos los caracteres de las cosas son producciones influenciadas por estas dos fuerzas fundamentales: la fuerza centrípeta Yang y la fuerza centrífuga Yin.

Según el Principio Único todas las cosas se pueden clasificar en una de las dos categorías opuestas y luego coordinadas según la proporción respectiva de sus constituyentes Yin y Yang.

La fuerza centrípeta yang produce los siguientes fenómenos:

Calor (actividad de las moléculas)

Constricción, pesadez (tendencia a caer)

Formas aplanadas, bajas, horizontales

LA FORMA 

 

 A, B, C y D  son formas verticales, es decir, están dominadas por la fuerza centrífuga.

E, F, G y H son horizontales, están dominadas por la fuerza centrípeta.

De dos en dos estas formas tienen la misma superficie geométrica, pero son antagónicas, unas son Yin y las otras Yang.

Particularmente, los antagonismos entre C y G, D y H están más acentuados.

En la forma C, dividida en dos por una línea horizontal veis en la parte superior tres veces más de fuerza centrífuga que de fuerza centrípeta en su parte inferior.

D y H, Yin y Yang, superpuestas forman una cruz.

C y G, superpuestos, la cruz judaica: son símbolos sagrados.

 EL PESO.

 Lo que es más pesado está más influenciado por la fuerza centrípeta Yang, lo que es más ligero es donde predomina la fuerza centrífuga. Cuanto más pesada es una cosa, más yang es. Cuanto más ligera, es más Yin.

 EL COLOR.

 La clasificación del color es fácil.

El color frente al que os sentís más caliente y viceversa, son las dos extremidades Yang y Yin. El resto se encuentra entre los dos extremos. Todo el mundo lo sabe: Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo, violeta. Es el orden natural de los colores que vemos en el espectro de la luz solar difractada por un prisma o en el arco iris. Esto se puede comprobar mediante la termometría.

Podéis ahora distinguir Yin y Yang en todas las cosas del universo, por su forma, su color, el calor, el frío y el peso.

Podéis clasificar la luz y las distintas radiaciones según su longitud de onda. Cuanto más largas son las ondas, son más yang (rojo, infrarrojo) y cuanto más cortas, son más Yin (violeta, ultravioleta).

Todas las demás características biológicas, fisiológicas, físicas y lógicas como el tropismo, la composición química, la distribución geográfica y bio-ecológica de los productos naturales y sus facultades de adaptación, pueden distinguirse en yin y yang por sus tres características fundamentales, sin emplear ningún instrumento ni método analítico.

De la misma manera, podéis clasificar la enfermedad, los microbios y todos los factores que producen la enfermedad.

Ejercitémonos un poco en discriminar: “¿Cuáles son las verduras y las frutas más yin?”. Buscar y anotar vuestra respuesta en una hoja antes de leer la mía, si queréis reforzar seriamente vuestra discriminación práctica.

Son: la berenjena, los higos, la uva roja, la col lombarda, el germen de la patata, las naranjas sanguinas, el azúcar de caña,…Todos son ya exteriormente o interiormente azulados o violáceos. Todos son ricos en K y vitamina C que son muy Yin.

Para comprobar que son muy Yin sólo tenéis que comerlos más de la cuenta, todos los días durante una semana. Os daréis cuenta que os volveréis más yin. Es así que dos personas sometidas a las mismas condiciones dietéticas, al que le gusta y come continuamente estos productos es friolero y no tiene resistencia frente al frío, en comparación con el que no los come.

Si les dais todos los días a vuestros hijos, los veréis volverse más yin (inactivos, frioleros, silenciosos…) y si fuera tuberculoso (enfermedad Yin) lo veréis morir pronto.

Si le dais estos productos a una mujer embarazada, en varias semanas sufrirá un parto prematuro y laborioso. Y muy a menudo el bebe nacerá muerto.

Las personas estériles, las que tienen partos prematuros, son las que consumen tales productos. Los niños que cojean, son miopes o malos en los estudios son victimas de tal alimentación.

La despoblación de un país o territorio productor de frutos (ricos en K y vitamina C) es muy natural.

Los alimentos nos dan la vida y la vitalidad, pero pueden matarnos muy fácilmente si los comemos de forma desproporcionada y una mala preparación.

Os puedo hacer una receta dietética mortífera por la que os podríais matar en pocos días consumiendo platos deliciosos o corrientes. Podríais incluso acabar con la vida de alguien muy sano y fuerte, en pocas semanas, sin levantar sospechar y sin fallar como si usarais una pistola.

Al contrario que antes, son Yang los alimentos de color rojo o amarillo: la carne y todos los productos con hemoglobina, los peces, huevos, vitamina D, etc., son ricos en Na en relación al K.

La mejor relación K/Na es de 5, los que tienen una relación > 5 son Yin y los que son < 5 son Yang.

(Arroz: 4,5, patata 512, plátano 840, naranja 570…) Como veis se puede matar fácilmente con estos últimos.

Pero, ¿cómo se puede definir el K (Yin) y el Na (Yang)?

Los he definido cuantitativamente y cualitativamente por el método experimental agrícola, biológico, químico, físico, fisiológico y sobre todo espectroscópico. Na puede ser considerado como un representante o un indicador del grupo Yang, y K de los elementos Yin. La función K/Na es muy práctico, ya que Na y K se encuentran en casi todas las composiciones químicas, pero solo son dos indicadores de dos grupos de elementos (lo que es muy limitado en la aplicación y hay de hecho muchos otros factores).

EL AGUA

 Siendo todos los componentes iguales, lo que es rico en agua es más Yin que lo que es seco. Cuantitativamente, el agua es la sustancia más importante de nuestro cuerpo, pero en exceso, puede disminuir nuestra vitalidad porque significa la disminución de la sangre (anemia). Baja la temperatura de nuestro cuerpo, que proporciona menos alimento a nuestras células. Por otra parte, sobrecarga los riñones y el corazón con un exceso de trabajo.

Lo que contiene demasiada agua es más blando. Esto significa menos fuerza centrípeta, constrictiva y más fuerza centrífuga .El agua se evapora continuamente porque está dominada por la fuerza centrífuga. En general, los que son muy activos beben mucha mas agua que los que no lo son. Esto es natural, ya que pierden agua en actividades ardientes y tienen sed. Los que no son muy activos y beben mucho, se vuelven yin, cada vez más frioleros, inactivos, perezosos, tímidos y débiles.

Si mojáis un grano de cereal seco, que contiene sólo 13% de agua, se hincha, se descompone (Yin) y el germen (Yin) crece (Yin) para convertirse en una planta. Todas estas actividades son Yin (expansión). Estáis más tranquilos cuando llueve, pero os sentiréis mucho más activos y dichosos cuando luce el sol, y aún más si sois reumáticos. Esto significa que los reumatismos son enfermedades Yin. Os podéis curar fácilmente reduciendo el agua y todo lo que es rico en agua. Pero si vuestro paciente es goloso, este método no es suficiente, porque en nuestro cuerpo el azúcar se transforma en agua y CO2 y ambos disminuyen las tasas de elementos Yang y aumentan enormemente la función K/Na.

Hay muchos naturistas vegetarianos y pacifistas a los que les gusta la vida simple y natural. Pero lo que les gusta más es siempre el azúcar o cualquier cosa edulcorada artificialmente que es el asesino nº 1 en la historia de la humanidad.

El azúcar químico e industrial es diferente del azúcar natural, que contiene todos los minerales, proteínas, grasas y vitaminas naturales para mantener nuestra vitalidad. El azúcar industrial carece de todos estos elementos. Encima, contiene muchos productos químicos nocivos. El azúcar es la verdadera flor del mal que la civilización industrial moderna ha importado a los países macrobióticos de Extremo Oriente y África. Es mucho más mortífero que el opio o las guerras, sobre todo para aquellos que toman arroz como alimento básico.

En la época de Jesús, Buda y Lao TSE, no había veneno químico e industrial, es natural que no lo mencionaran. Pero si hubieran nacido ahora, nos pondrían en guardia frente a este veneno.

LA DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA.

 Todo lo que se encuentra en la región fría, todo lo que se produce y crece más fácilmente en los países más fríos, es Yang en comparación a lo que se adapta mejor en los países cálidos. Si hay más diarreas en los países cálidos, quiere decir que hay más productos Yin; la diarrea debida a la dilatación de los intestinos (dilatación y expansión son siempre Yin) causada por factores Yin (físicos, químicos, fisiológicos, biológicos, microbiológicos o sociológicos) principalmente en los alimentos. La causa íntima de la diarrea así entendida puede curarse fácilmente.

Los pueblos de los países nórdicos y fríos son siempre más resistentes fisiológicamente que los del sur porque se nutren con más alimentos Yang que crecen más fácilmente en un clima Yin. De hecho, los sujetos Yin no se adaptan fácilmente a un clima Yin, como lo explican los dos primeros teoremas (“Doce teoremas”) del Principio Único; pero es lo contrario desde el punto de vista intelectual, estético y espiritual. He aquí porque los antagonistas son, y no puede ser de otro modo, complementarios. Y, al mismo tiempo, podéis ver porque las cinco “Grandes Murallas” son y han sido construidas por los pueblos del sur, para defenderse contra los bárbaros brutales y crueles (Yang) del norte (incluida la línea Marginot).

Los elefantes se adaptan mejor en un país caliente y húmedo. Esto quiere decir que son muy yin. Si hubo Mamuts en la helada Siberia hace miles de años, quiere decir que en esa época Siberia gozaba de un clima tropical.

EL GUSTO

 Podemos distinguir yin y yang por el sabor, así como por el olor. Ordenándolos de Yin a Yang son:

Caliente o picante (dilata los capilares), ácido, dulce, salado y amargo.

No hay que olvidar que se trata de sabores naturales, no artificiales o químicos. La dulzura del azúcar blanco es cien veces más intensa que la de la patata dulce. Si queréis localizar el azúcar blanco químico en nuestra lista de sabores, lo situaríamos por fuera del extremo yin.

CONCLUSION

Habéis comprendido ahora cómo distinguir Yin y Yang, pero todos los métodos no pueden ser perfectos, y siendo su síntesis más o menos complicada para los principiantes, os ofrezco otro método muy práctico y sencillo.

Desde el punto de vista biológico, todos los animales no son sino vegetales transformados (la hemoglobina es una mutación de la clorofila).Nuestras condiciones fisiológicas, psicológicas y espirituales dependen todas de la naturaleza, de la proporción y la preparación de los alimentos, así como del modo de comerlos. La proporción de Yin y de Yang debe ser siempre 5:1

-Pero en la preparación, los factores físicos (calor, presión) y químicos (sal, agua) cambian esta tasa, descomponiendo, diluyendo, condensando, evaporando, combinando los elementos originales y su composición. Es pues difícil de mantener siempre estrictamente la proporción 5:1.

Un método muy fácil y práctico para todo el mundo consiste en examinar todos los días vuestras deposiciones y vuestra orina, desde el punto de vista del color, forma y peso. Si vuestra orina es amarillo oscuro y transparente, si vuestras heces son pardo oscuro, sólidas y formadas, largas y flotantes y de buen olor, es que la alimentación que tomasteis la víspera estaba bien proporcionada química y físicamente desde el punto de vista Yin y Yang. Si su color es muy claro, es que habéis tomado mucho Yin. Una orina amarilla transparente que produce sedimentos después de diez minutos, sugiere la existencia de una enfermedad más o menos grave: trastorno renal por exceso de calorías o por falta de elementos Yang. Si es muy diluida, transparente y abundante, puede tratarse de diabetes. El que tiene que orinar mas de cuatro veces en 24 horas ya es un enfermo: sobrecarga renal, afección cardiaca, etc. El que sufre estreñimiento o que va al servicio más de dos veces, presenta ya trastornos intestinales más o menos severos. Si las heces son verdosas y se oxidan fácilmente ennegreciéndose, es que hay exceso de yin. El que está sano no precisa papel higiénico, como los animales en su estado natural.

En cualquier caso, el color de vuestras deposiciones debe ser pardo, de buen aspecto y de olor agradable. Si tienen mal olor, esto indica un mal funcionamiento del estómago.

La vida es Yang y la muerte Yin. Nuestra vida fisiológica y nuestras actividades dependen totalmente de los alimentos, que deberían ser todos de origen vegetal. Son Yin en relación a los animales. La vida y la productividad de los vegetales dependen de su clorofila. Comemos productos de clorofila que entra en la elaboración de la hemoglobina, y que a su vez intervienen en la nutrición celular y descargamos todo lo que no puede transformarse en sangre roja, solo en productos pardos o amarillos (heces y orina).

En otros términos, nuestra vida fisiológica no es más que un proceso que fabrica sangre roja hemoglobínica, partiendo de productos clorofílicos. Es un proceso de elaboración de Yang a partir de materia Yin.

La preparación culinaria de los alimentos facilita esta transformación física y química de los vegetales en verdaderos componentes humanos gracias a los factores Yang (sal, fuego, presión, deshidratación).He aquí el significado y la importancia del descubrimiento del fuego y la sal, la base de la grandeza y la tragedia de la humanidad, que diferencia al hombre del animal. Esta elaboración se hace de un modo continuo en nuestro aparato digestivo: hidrato de carbono (el más Yang), por la saliva (lo más Yin), las proteínas por el jugo gástrico, y grasas (lo más Yin) en el intestino (el más Yang).

Nuestra vida fisiológica es una transmutación de los colores Yin en colores Yang. Nuestra salud, bienestar y libertad dependen de esta transmutación.¡Qué sencillo! Es la vida, es su gran secreto, la transmutación.

   MADRE VEGETAL:

Somos hijos de la Madre Vegetal; Se sacrifica ella misma para alimentarnos. Somos vegetales transformados. Sin clorofila, no podemos fabricar nuestra sangre, nuestra vida. Nuestra madre es vegetal. Es la ley biológica. Si se viola esta ley biológica, tendremos dificultades fisiológicas, mentales y espirituales. Incluso el simple vegetarianismo no basta, porque es reaccionario y sentimental.

Los Extremo-Orientales, sobre todo los chinos y los japoneses, son vegetarianos desde hace miles de años. Han descubierto los secretos para establecer la salud física y espiritual por el vegetarianismo, según la constitución-concepción del universo. O más bien una traducción biológica y fisiológica de la constitución-concepción del universo, el Principio Único. Es pues natural que se haya deificado el alimento: la diosa TOYOUKE, símbolo de todo alimento vegetal, es la más estimada en Japón. Al mismo tiempo, el arte culinario vegetariano está tan desarrollado, que un japonés se siente tan triste como si se hubiera convertido en un caballo, cuando se le sirven platos vegetarianos occidentales.

Los platos vegetarianos japoneses no son sólo apetitosos y admirados por los gourmet, sino que curan y previenen enfermedades de los glotones o enfermos que los comen.

Los platos vegetarianos japoneses tradicionales son macrobióticos, fortificantes y rejuvenecedores. Son deliciosos y muy estéticos. Son intérpretes de la “Charak-Samhita” ( Parte I) y del “Ni-King”, Canon del emperador Houang, los dos grandes libros de la medicina del Extremo Oriente. Son el Alfa y Omega de la medicina. Es con estos platos dietéticos y macrobióticos que he curado a miles de enfermos. Os garantizan no sólo la curación y el rejuvenecimiento, sino también el desarrollo de vuestra memoria, juicio y por consiguiente, vuestra libertad y pensamiento.

No sólo curan las enfermedades físicas, sino también las dolencias morales, mentales y espirituales; ya fueran idiotas, imbéciles, neurasténicos, paranoicos o epilépticos, los he curado con platos macrobióticos, simples y deliciosos, totalmente vegetarianos y baratos (un japonés puede ahorrar el 50 o 70% de su coste de vida), de forma que se puede ganar en lugar de gastar, restableciendo la salud y la vida.

Se pueden seguir mis directrices macrobióticas en la propia casa. Mi clínica se llama “Sanarant”.No hay ningún quirófano ni farmacia. El centro de mi clínica es la cocina; le llamamos “El Taller de la Vida”.Mis escuelas de salud, mis cursos de vacaciones ( en la montaña o en el campo) que organizo de vez en cuando, tienen todos la misma estructura que Sanarant, con la cocina siempre en el centro.

Al cabo de mis investigaciones durante unos veinte años, estoy totalmente convencido de que el hombre debe mantenerse dependiente y fiel a la gran madre Vegetal; Pero incluso, haciendo esto, os podríais confundir tomando demasiado. El exceso en cantidad es peor que la mala calidad.

 Somos hijos de la Madre Vegetal; Se sacrifica ella misma para alimentarnos. Somos vegetales transformados. Sin clorofila, no podemos fabricar nuestra sangre, nuestra vida. Nuestra madre es vegetal. Es la ley biológica. Si se viola esta ley biológica, tendremos dificultades fisiológicas, mentales y espirituales. Incluso el simple vegetarianismo no basta, porque es reaccionario y sentimental.

Los Extremo-Orientales, sobre todo los chinos y los japoneses, son vegetarianos desde hace miles de años. Han descubierto los secretos para establecer la salud física y espiritual por el vegetarianismo, según la constitución-concepción del universo. O más bien una traducción biológica y fisiológica de la constitución-concepción del universo, el Principio Único. Es pues natural que se haya deificado el alimento: la diosa TOYOUKE, símbolo de todo alimento vegetal, es la más estimada en Japón. Al mismo tiempo, el arte culinario vegetariano está tan desarrollado, que un japonés se siente tan triste como si se hubiera convertido en un caballo, cuando se le sirven platos vegetarianos occidentales.

Los platos vegetarianos japoneses no son sólo apetitosos y admirados por los gourmet, sino que curan y previenen enfermedades de los glotones o enfermos que los comen.

Los platos vegetarianos japoneses tradicionales son macrobióticos, fortificantes y rejuvenecedores. Son deliciosos y muy estéticos. Son intérpretes de la “Charak-Samhita” ( Parte I) y del “Ni-King”, Canon del emperador Houang, los dos grandes libros de la medicina del Extremo Oriente. Son el Alfa y Omega de la medicina. Es con estos platos dietéticos y macrobióticos que he curado a miles de enfermos. Os garantizan no sólo la curación y el rejuvenecimiento, sino también el desarrollo de vuestra memoria, juicio y por consiguiente, vuestra libertad y pensamiento.

No sólo curan las enfermedades físicas, sino también las dolencias morales, mentales y espirituales; ya fueran idiotas, imbéciles, neurasténicos, paranoicos o epilépticos, los he curado con platos macrobióticos, simples y deliciosos, totalmente vegetarianos y baratos (un japonés puede ahorrar el 50 o 70% de su coste de vida), de forma que se puede ganar en lugar de gastar, restableciendo la salud y la vida.

Se pueden seguir mis directrices macrobióticas en la propia casa. Mi clínica se llama “Sanarant”.No hay ningún quirófano ni farmacia. El centro de mi clínica es la cocina; le llamamos “El Taller de la Vida”.Mis escuelas de salud, mis cursos de vacaciones ( en la montaña o en el campo) que organizo de vez en cuando, tienen todos la misma estructura que Sanarant, con la cocina siempre en el centro.

Al cabo de mis investigaciones durante unos veinte años, estoy totalmente convencido de que el hombre debe mantenerse dependiente y fiel a la gran madre Vegetal; Pero incluso, haciendo esto, os podríais confundir tomando demasiado. El exceso en cantidad es peor que la mala calidad.

 Jesus dijo: “La oración y el ayuno curan la enfermedad más difícil”.El cura todo con la fe, que no es otra cosa que la oración perpetua. Y la oración perpetua, o la fe, no es una mendicidad. Es el pensamiento o la contemplación penetrante de la constitución-concepción del universo, el infinito, el omnipresente, omnipotente y omnisciente. La fe, según todas las grandes religiones de Extremo Oriente, incluido el cristianismo, no es un credo ( credo quia absurdum), sino una clarividencia de la constitución-concepción del universo, a través de todos los fenómenos finitos, transitorios e ilusorios, interiormente hablando, y el amor que abarca todo sin excepción y la dicha eterna, exteriormente hablando.

Somos glotones, siempre comemos demasiado, por esto el ayuno es la única puerta abierta para todo el mundo, por la que se puede entrar, contemplar y disfrutar de la soberbia visión panorámica del mundo de la fe. Cuanto más pobre se es, más cerca se está de esta puerta, porque al menos siempre hay hambre; “Vivere parvo”.

 Una vez entendido esto, no hay ninguna dificultad en curar las enfermedades llamadas “incurables”. Sin saber ni comprender esta grandiosa concepción del universo, nada es posible. En cualquier caso, nuestra querida madre es el Vegetal.Es nuestra matriz fisiológica y biológica

 Pero, ¿Cuál es el origen del vegetal, nuestra gran madre biológica? Todo el mundo lo sabe: es la tierra- elementos inorgánicos, incluidos agua y aire.

El mundo inorgánico es la verdadera madre de este mundo orgánico (Inorgánico, orgánico).

 El principio es lo contrario y el antagonista del fin. El frente es la antítesis y el opuesto del dorso en este mundo relativo material. La alegría desemboca en la tristeza, la vida en la muerte, la belleza en la fealdad, la actividad en la fatiga, la fuerza en la debilidad. Todo se termina en el mundo contrario al final y todo está animado, mantenido y destruido por su opuesto. Esta es la gran ley de la naturaleza que yo llamo el “orden del universo”. Es la gran ley misteriosa que domina nuestra vida en este mundo de relatividad (no en el mundo absoluto, eterno e infinito). Es por esto que Jesus dijo: “ama a tu enemigo” (tu opuesto). Debemos estar muy agradecidos a nuestro oponente, porque es gracias a él que somos lo que somos. La alegría, la vida, la belleza, la actividad, la fuerza, etc. en una palabra “Yang”, son el frente de la tristeza, la muerte, la fealdad, la fatiga, la debilidad, el dorso “Yin”,o viceversa. El mundo relativo es dialéctico.

Si habéis comprendido esta ley dialéctica, nada será difícil de responder, juzgar, sostener, predecir y definir.

Ahora imaginemos lo que es la madre de todos los elementos inorgánicos, nuestra querida gran madre. La madre y el hijo son antagónicos, Yin y Yang, como el comienzo y el fin, o viceversa. Antes hemos visto que el hombre (Yang con sangre roja, actividad continua y temperatura) es el hijo directo de la madre vegetal (Yin, con sangre verde llamada clorofila, estable y sin temperatura); la tierra a su vez, tan Yang, con la velocidad de su rotación y el calor de su centro.

La madre de los elementos (o de la tierra) deberá ser Yin, ya que el orden de la naturaleza es alternativo desde el hombre a los elementos: Yang-Yin –Yang… Es llamada con varios nombres: fotón, electrón, protón, positrón, neutrón, neutrino…por los sabios modernos; “Li”, “Ki”, por los sabios chinos; con varios nombres muy estéticos, literarios o religiosos, por los japoneses. Pero lo llamamos con un nombre más moderno: el Pre-elemento o el Pre-átomo. Es invisible, insondable a nuestros sentidos. Es pues Yin.

La madre de la pre-atómica es la energía, Yang.

La matriz de la Energía debe ser entonces Yin. Por una simple especulación dialéctica, filosófica y cosmológica se puede definir la matriz de la Energía como los dos polos estabilizados pero opuestos, las dos extremidades antagonistas. Estos dos polos antagonistas y fundamentales producen sin cesar desde hace billones de años, día y noche, ahora y siempre, las dos fuerzas antagónicas y fundamentales: la fuerza centrípeta Yang y la fuerza centrífuga Yin. Estas dos fuerzas siendo pre-energéticas, son insondables con los instrumentos materiales de que disponemos.

Pero es evidente que las dos fuerzas antagónicas producen una espiral logarítmica, un punto nuclear infinitesimal. Siendo el flujo pre-energético infinito incesante y universal, produce espirales logarítmicas infinitamente numerosas, las hace crecer y las anima infinitamente. Estas espirales entran en colisión unas con otras, para formar espirales mayores o para desaparecer al neutralizarse y esto dura trillones de años.

Estas espirales que han sobrevivido y crecen se convierten en la Energía. Es el nacimiento de la energía.

Concluimos aquí diciendo que Yin y Yang son la mano izquierda y la derecha del infinito, creadoras y destructoras, hacedoras de todo.

En cualquier caso, hemos visto que el vegetal se sacrifica para alimentarnos y para convertirse en animal u hombre. La tierra o los elementos se sacrifican para alimentar y convertirse en vegetal. Del mismo modo la Pre-atómica, la Energía y los dos polos cada uno a su vez.

Y el hombre, ¿Qué es lo que debe nutrir, porqué se debe sacrificar?

Esto debe ser de naturaleza Yin puesto que el hombre es Yang. Pero hay una gama amplísima de Yin. ¿Qué Yin preferís? Yo no lo sé. Sé que el Yin más grande es el infinito, nuestro origen que imaginamos y de vez en cuando visualizamos (si el infinito no fuera nuestro origen o nuestra natura íntima o nuestra memoria o nuestra suprema facultad de entendimiento, nos sería imposible de imaginar).

Si reconocemos y observamos esta grandiosa constitución-concepción del universo, este orden universal Yin-Yang y nuestros lejanos parientes : lo vegetal, los elementos inorgánicos, los pre- atómicos, la energía y sus dos polos, en especial su vida de sacrificio, su reencarnación para alimentarnos y para otorgarnos la infinita libertad, la felicidad eterna y la justicia absoluta, no tenemos ninguna necesidad de estar enfermos o ser desgraciados, heridos o muertos por malhechores o microbios o por accidente.

Si morimos de una enfermedad u otra, si morimos en un accidente, esto prueba que hemos perdido las cualidades del ser humano, violando el orden del universo durante años. La tolerancia del infinito es infinita. Nos perdona hasta el final, sin límite. No nos castiga. Si nos da una enfermedad, es una advertencia. Sólo tenemos que escucharlo para tomar una buena orientación. Pero nos esforzamos de matarlo o destruirlo en nombre de la medicina.

El que tiene la fe no tiene ninguna necesidad de morir en un accidente, ni con mayor razón, por causa de seres inferiores (microbios o virus), porque la fe es la sabiduría de la gran constitución-concepción del universo a través de todos los fenómenos finitos, transitorios e ilusorios.

Si habéis entendido el mecanismo y el manejo de esta gran máquina universal, la constitución-concepción del universo Yin-Yang, entenderéis la identidad de vuestra comprensión con el infinito, porque Yin y Yang son las manos izquierda y derecha del infinito; aquello que juzga y ordena debe ser la cabeza. La cabeza física localizada en la parte más alta, con sus ojos, nariz y las orejas, para ver más lejos que las manos; con mayor motivo, la cabeza infinita, absoluta y eterna de espiritualidad, dotada de su “radar” y de su mesa de mandos, puede ver mucho más lejos todo el infinito y toda la eternidad, tanto pasado como futuro y presente, que las manos izquierda y derecha, Yin y Yang, y por consiguiente puede evitar todos los males presentes y futuros. Incluso podéis anular o pagar todas las faltas que habéis cometido en el pasado, porque dotados de la concepción-constitución del universo, sois libres y emancipados del tiempo y del espacio.

丸大根

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